" Antes que nada... ¿qué es la mente?
Un incesante discurrir del pensamiento, como un arroyo interminable, como la vertiente de la cual bebemos aquí; un goteo incesante de las imágenes y de los anhelos plasmados en diálogos, en apetencias sin fin, en recuerdos e imaginaciones sin sentido. Un ir y venir y volver a ir siempre para el mismo lado, para la construcción y sostenimiento de un ego que no quiere sino crecer y en la medida en que lo logra, se aleja el alma del Señor y de sus enseñanzas y de su gracia vivificante.
Sobre la oración continua:
La oración continua, el deseo y la decisión de orar sin cesar, implican un dejar la mente a un lado. Es tan difícil dejar la mente como dejar las posesiones materiales. Pero puedo decirte que abandonar todo el oro del mundo no necesariamente te une al Señor, pero abandonar la mente te deja a merced de Su Gracia por completo..., ... dejar la mente es dejarse a uno mismo en cuanto ego para siempre y totalmente. Es renunciar a existir como individuo separado de la voluntad Divina.
Y este entregarse brinda indecible contento, pero no es sencillo al principio llegar a ese estado interior, a esa morada del alma; porque dejar la mente es dejar lo que hemos creído ser. Nos parece que morimos y en realidad empezamos a vivir ".
Fragmento de "Dios habla en la soledad"
Como en muchas de las cosas importantes en el terreno de la espiritualidad, es el pez que se muerde la cola. Para dejar a un lado la mente, necesitamos de la gracia, pero para recibir la gracia puede ser de utilidad tener cierto orden en el caos mentar y existencial.
Este dejar de un lado la mente (me refiero a hacerlo de verdad) es el despertar del que hablan muchas tradiciones. En este despertar se realiza que no somos la mente, y este hecho se vive como experiencia y no como idea o concepto. El testigo despierta y una nueva energía y cierto desapego de nosotros mismos ya impregna toda nuestra visión y forma de ser.
Que podemos hacer para facilitar la operación de la gracia? Trabajar para unificarnos interiormente, hemos de convertirnos en un todo coherente, en un vector que apunte a aquello a lo que aspiramos. Es una garantía? No. Pero con la unificación viviremos mucho mas livianos y alegres que antes y eso por sí solo ya es un gran regalo.
Respecto a la oración continua, se está refiriendo a la oración de Jesús que puede ser nuestra ancla al momento presente y es por sí misma toda una herramienta para vivir lo comentado.
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