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domingo, 22 de enero de 2017

Decálogo del guerrero espiritual






1- Reconozco que la percepción de la realidad no es necesariamente la realidad.

2- No juzgo el comportamiento de los demás.

3- Escucho al otro, sin querer tener la razón y sin querer demostrar que los demás están equivocados.

4- Asumo la plena responsabilidad de mis emociones.

5- Practico la aceptación dinámica. Dejo de resistirme a lo que me presenta la vida y lo aprovecho para tomar consciencia.

6- Acepto los límites de mi personalidad actual, la amo y trabajo con entusiasmo para aportarle la luz del alma cada vez más.

7- Reconozco que la verdadera sanación tiene lugar cuando dejo de exigir un cambio de comportamiento de los demás.

8- Observo mis pensamientos y no me identifico con aquellos que proceden de las 3 P (pánico, poder, placer).

9- Pongo mi intención en estar más atento.

10- Practico en todo momento la posición del Testigo.


Adaptado de “El maestro del corazón” de Annie Marquier

domingo, 8 de noviembre de 2015

Práctica vital integral (PVI)





Me refiero a la PVI de Ken Wilber, que si bien no es el primero en poner el adjetivo integral ( véase por ejemplo el yoga integral de Sri Aurobindo), sí lo es en interconectar disciplinas que pertenecen a ámbitos aparentemente diferentes.

En su libro "Espiritualidad integral" Ken Wilber habla de este abordaje y de otras muchas cosas en su intento de una teoría convincente del todo. Aunque el intento es muy loable y no exento de éxito, está expuesto de forma, a mi juicio, excesiva e innecesariamente compleja. Por ello intentaré hacer un breve resumen de la parte práctica.

La PVI (práctica vital integral) consiste en diversificar nuestros esfuerzos. Es decir, a efectos prácticos y para conseguir cualquier objetivo es ,en general, mucho más eficaz intentar  varios abordajes, utilizar varias herramientas para conseguir un único propósito que no centrarse en una sola.

De forma libre y subjetiva he adaptado ligeramente la idea de Wilber y me quedo con las siguientes áreas fundamentales de trabajo.

1-Cuerpo
2-Emociones
3-Mente
4-Sombra
5-Alma (Espíritu)

Lo ideal es trabajar todas ellas conjuntamente, elegir una práctica para cada “módulo” como los llama Wilber y ejercitarlas simultáneamente.

1- Cuerpo:
-Aerobic / Pesas
-Qi gong /Tai chi
-Yoga 

2- Emociones:
-Inteligencia emocional
-Bakti yoga
-Tonglen (intercambio compasivo)

3- Mente
-Lectura-estudio
-Sistema de creencias
-Entrenamientos mentales diversos

4-Sombra
-Gestalt
-Proceso 3-2-1
-Arteterapia
-Psicoanálisis

5-Espíritu
-Meditación Zen
-Meditación centrante
-Indagación advaita
-Contemplación

He citado algunos de los ejemplos que pone Wilber aunque imagino que debe haber más; por ejemplo, imagino que correr (tan de moda) y por supuesto caminar son también disciplinas útiles para trabajar el cuerpo, aunque por mi experiencia creo que las que trabajan con la parte más sutil del cuerpo como el tai chi son más eficaces para nuestro propósito. 

Como módulos secundarios están la ética, el sexo, el trabajo, las relaciones que se deberán trabajar como módulo independiente si hay un problema particular en alguna de las áreas. Si no es así, a mi juicio, el trabajo de los módulos principales conlleva un adecuado reordenamiento y función de estos módulos secundarios.

Este tipo de entrenamiento transformador acelera el crecimiento, aumenta la probabilidad de un desarrollo sano y profundiza la capacidad de vivir una vida realmente transformadora.


sábado, 1 de octubre de 2011

Los elegidos


Desde siempre me he preguntado (y se puede ver en mis entradas anteriores sobre la vía directa) que es lo que hace que siendo tantas las personas en el mundo que tratan de ser espirituales, que se rigen por unos códigos morales elevados, que siguen unas disciplinas para alcanzar la liberación, o la fusión con el atman, etc, que meditan, hacen yoga, siguen innumerables disciplinas y técnicas, cantan mantrams y qué se yo. Pues eso, que habiendo tantos que aparentemente llaman a la puerta, sean tan pocos los escogidos ya que es extraordinariamente poca la gente que es capaz de sobreponerse a su condicionamiento (genética, ambiente, educación, prejuicios, etc) y levantarse del fango en el que nos hallamos inmersos.

Por ello me gustaría comentar varios textos de diferentes autores.

Krishnamurti en "El conocimiento de uno mismo":

La terminación de todo deseo no puede ser obra de la coacción, de la devoción, de la oración de la concentración. Todo ello acentúa simplemente el conflicto del deseo en los opuestos. Más cuando todo eso cesa, la mente está de veras serena, y no sólo de manera superficial, en los niveles superiores, sino en lo íntimo y profundo. Sólo entonces es posible que ella reciba aquello que es inconmensurable. La comprensión de todo esto, no sólo de una parte, es meditación. Porque si no sabemos meditar, tampoco sabremos actuar. La acción, después de todo, es el conocimiento propio en la vida de relación; y el mero hecho de encerrarse en un recinto sagrado quemando incienso, leyendo acerca de ajenas meditaciones y de su significación, es absolutamente inútil, carece de sentido. Es una maravillosa evasión. Pero el percibir toda esa actividad humana que somos nosotros mismos: el deseo de lograr, el deseo de triunfar, el deseo de tener ciertas virtudes todo lo cual acentúa el “yo” cómo lo importante ahora o en el futuro, el devenir del “yo” el percibir todo eso en su totalidad, es el principio del conocimiento propio y el comienzo de la meditación. Entonces, si estáis realmente alertas, veréis que ocurre una transformación maravillosa que no es una expresión verbal, que no es “verbalización”, mera repetición, sensación. De un modo efectivo, real, vigoroso, ocurre algo que no se puede denominar, que no se puede definir. Y eso no es el don de unos pocos, ni un don de los Maestros. El conocimiento propio es posible para todos, si estáis dispuestos a experimentarlo, a intentarlo. No tenéis que ingresar a ninguna sociedad, leer libro alguno ni sentaros a los pies de ningún Maestro, pues el conocimiento propio os libra de todos esos absurdos, de las estupideces de invención humana. Y sólo entonces, mediante el conocimiento propio y la verdadera meditación, surge la libertad. En esa libertad se manifiesta la realidad, pero no podéis lograr la realidad por medio de procesos mentales. La realidad debe venir a vosotros; y sólo puede venir a vosotros cuando estáis libres del deseo.


Anthoni de Mello, en "Contacto con Dios":

"Pedid y se os dará; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abre" (Lc 11, 5-10). Las palabras sorprenden verdaderamente por su simplicidad: "todo el que": no se hace distinción entre santos y pecadores..."
y otra: "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo" (Ap 3,20). Dice alguno¡ Por muy pecador que sea. Todo lo que tienes que hacer es oir su voz y abrirle la puerta..."


Vicente Bertran Anglada en una conferencia sobre Agni-Yoga ( 1982):

Respuesta a una pregunta sobre requisitos especiales para llegar a este tipo de yoga:
"Todos son llamados y todos elegidos, no hay distinción entre los que pueden y los que no".

Blay en SER:
P: Si persistimos en estos ejercicios, ¿todo el mundo puede conseguirlo?
R: Todo el mundo tiene aptitud para conseguirlo, pero yo diria que de hecho está mas inmediato a conseguirlo aquel que siente la demanda y la necesidad, porque la demanda está indicando que la cosa está presionando para manifestarse en esa consciencia particular.

Y yo me pregunto, qué debemos estar haciendo mal para que la puerta no se abra. Me temo que la respuesta es que nuestra intención, nuestra aspiración, nuestro deseo NO es total. En catalán hay un dicho que dice : vol i dol" que viene a significar que por una parte lo quiere pero por la otra no lo quiere del todo porque ello supondría algún tipo de renuncia, etc.
Esto puede ser una casua. Otra posible razón puede ser que llamamos mucho pero escuchamos poco con lo que el proceso se estanca. Como dije en alguna entrada anterior, hay que llamar, y pararse a escuchar con todo el ser abierto.

Así que os animo a que llameis, pero fuerte , con toda la intención y el corazón puesto allí, y con dos ... y luego espereis la respuesta, en silencio, recogidos, humildes, dispuestos a todo.


sábado, 6 de febrero de 2010

Sigo con Blay y la oración

-La oración no es un monólogo, es una conversación, un diálogo, lo que significa que ha de haber dos fases: que todo yo me dirija y me exprese a Dios, y después que todo yo me quede receptivo, que todo yo escuche, esté atento. Generalmente creemos que la oración consiste sólo en el primer tiempo, contarle unas cuantas cosas a Dios y ya está. Pero no es así, porque lo más importante no es lo que yo tenga que decirle a Dios, sino lo que Dios tiene que decirme a mí. Por eso es preciso que después de la fase de expresión total, de sinceridad, aprenda a estar todo yo abierto, receptivo, con el deseo de comprender, de percibir, de captar su presencia y su voluntad.

-Yo me dirijo a Dios para expresarle todo lo que deseo, lo que necesito, aunque sean cosas de tipo material. Cuando me expreso así, mediante mi verdad, sea cual sea -mi desengaño, mi ambición, mi sentido mundano-, con todo lo que en mí está vivo y eso lo comunico y lo entrego hacia Dios, entonces todo esto se dinamiza, se centraliza e integra alrededor de este núcleo espiritual y poco a poco me conduce a que yo comprenda cada vez más las cosas a la luz de lo espiritual. Y muchas veces me vendrán soluciones (incluso de tipo económico), se producirán reacciones de otras personas, oportunidades e incluso encuentros que pueden ser convenientes para mi evolución, lo mismo espiritual que material. A Dios lo hemos separado de lo material de un modo artificial, y Dios es el mismo en nuestra alma que en nuestro cuerpo; no hay por qué hacerle especialista sólo en los problemas del alma. Esta es una actitud producto de una educación falsa o parcial.

-Hablando con Dios de todo lo que para nosotros es importante, sea lo que sea, las cosas se arreglarán interiormente. Evidentemente, no existe ningún seguro que garantice que le irán bien los negocios al que practique la oración, pero lo que sí es seguro es que uno verá cada vez más las cosas desde la perspectiva correcta. Pero, podéis decir, ¿cuál es la perspectiva correcta? La perspectiva correcta es la perspectiva de Dios. Y es que la perfección de las cosas, la verdad de las cosas, está siempre en la visión desde arriba, en función de su creador y de su ordenador; muchas veces nosotros no las vemos desde el ángulo correcto, desde sus causas espirituales, por lo que si se produce un choque entre estos dos puntos de vista, es el mío el que debe cambiar, porque el otro siempre es el correcto. Dios es la causa, la explicación, el verdadero porqué y cómo de las cosas, por lo tanto soy yo quien he de aprender a acercarme, a sintonizar, a adaptarme, a descubrir la verdad. No debo querer convencer a Dios para que me consiga esto o lo otro; lo que debo lograr es una transformación interior, la cual se va operando en la medida en que soy sincero desde mi punto de partida actual y me comunico con sinceridad mediante este diálogo vivo, profundo, total, con Dios. Esto conducirá a que poco a poco yo vaya viendo las cosas desde el punto de vista correcto, desde la perspectiva de Dios." Extraido del Trabajo interior de A Blay.

No se, quizás pueda parecer muy básico todo esto que explica Blay, pero me parece de una simplicidad y profundidad tremendas y además aporta un sentido práctico al tema del trabajo espiritual. Que sí, que no podemos separar lo material de lo espiritual porque están intimamente entrelazados. Me gusta mucho la frase de que lo importante no es lo que tenemos que decirle a Dios sino lo que Él tiene que decirnos a nosotros y esta es la parte frecuentemente olvidada de la oración, porque escuchar significa vaciarse de prejuicios y de valoraciones, significa dejar un espacio, un silencio para que pueda surgir la verdad que es la perspectiva de Dios que puede estar muy lejana de nuestra visión de la realidad.
Por tanto, amigos mios, dejemos espacio para escuchar al Ser. Lo bonito es que la misma dinámica de la oración , sentida y mantenida en la conciencia de forma constante es una llamada de fuerza tremenda, un bocinazo a los oidos de Dios, y la respuesta no se hará esperar. Recordar una frase muy bonita que creo que se la escuche a Francis Lucille y que dice:
"Por cada paso que tú das hacia Dios, Dios da cien hacia tí"