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sábado, 14 de marzo de 2020

Mis libros espirituales (III)


"El paso del yo al testigo es decisivo y no debería infravalorarse -como ocurre con demasiada frecuencia entre meditadores- en virtud de la  búsqueda, sin duda egoica e incluso ansiosa, de pretendidas experiencias de no dualidad".

Tenemos tendencia a sobrevalorarnos o a comernos la liebre antes de cazarla para decirlo de otra forma. Tenemos que ser humildes y no ir por ahí diciendo que nosotros ya somos eso o que somos dioses (ambas frases las he oido con cierta frecuencia en corrillos de retiros advaita)...

"El presente no es algo cronológico, ni un lapso de tiempo, es aquello que contiene el tiempo ". 

No es increíble, cómo esta frase de un plumazo aclara un tema tan fácil y a la vez difícil de entender... Fácil porque una vez te lo dicen o lo ves es evidente; pero antes era abstruso (al menos para mi).

"Cuando se asocia el presente con el concepto mental del mismo, fácilmente se aboca en la cultura del instanteísmo que suele conducir a una fijación egoica de disfrutar el momento" y prosigo yo,  en un hedonismo sin final como a menudo vemos en nuestra sociedad. Prosigue"... el resultado es paradójico, el presente es disfrute, pero el mero intento de apropiárnoslo lo convierte en frustración "...

"No tienes que estar atento a la presencia como si fuera otro objeto; más bien tienes que reconocerte Presencia y vivirte siendo ella, ya que eres sin ninguna separación la Presencia que atiende la realidad entera...,Atiende lo que eres y no cedas a la tentación de definirte..."

Otra muy buena: "sal de la hipnosis mental y déjate conectar con la Presencia... no te tomes nada personalmente..."


En fin, un libro recomendable para el que sintoniza con el tema advaita y en general para cualquier buscador abierto. Explica muy bien algunos detalles que otros libros obvian o omiten. Lo único que sigue sin quedarme claro es el de la autoría personal. No sé, por ahí no lo acaba de explicar bien. Es un hecho que la coletilla "nadie hace nada ... todo se hace ... no hay un yo que haga nada"  fácilmente puede llevar a la dejación de la responsabilidad personal. Creo que es un tema de posicionamiento. -Tienes que considerar que tienes toda la libertad y responsabilidad personal mientras funcionas como un yo separado. Cuando la Presencia inunda este yo separado todo adquiere un nuevo significado y proporción. Tiene sentido ?


domingo, 22 de enero de 2017

Decálogo del guerrero espiritual






1- Reconozco que la percepción de la realidad no es necesariamente la realidad.

2- No juzgo el comportamiento de los demás.

3- Escucho al otro, sin querer tener la razón y sin querer demostrar que los demás están equivocados.

4- Asumo la plena responsabilidad de mis emociones.

5- Practico la aceptación dinámica. Dejo de resistirme a lo que me presenta la vida y lo aprovecho para tomar consciencia.

6- Acepto los límites de mi personalidad actual, la amo y trabajo con entusiasmo para aportarle la luz del alma cada vez más.

7- Reconozco que la verdadera sanación tiene lugar cuando dejo de exigir un cambio de comportamiento de los demás.

8- Observo mis pensamientos y no me identifico con aquellos que proceden de las 3 P (pánico, poder, placer).

9- Pongo mi intención en estar más atento.

10- Practico en todo momento la posición del Testigo.


Adaptado de “El maestro del corazón” de Annie Marquier

martes, 24 de septiembre de 2013

Aceptación vs resignación




Frecuentemente, al leer libros espirituales pasamos sobre ellos un poco de puntillas, los leemos, hacemos que sí con la cabeza y-o subrayamos aquellos fragmentos que reafirman nuestras opiniones o juicios y ponemos un interrogante más o menos gordo en aquello que nos rechina, no entendemos o no estamos de acuerdo. Bueno, al menos esto es lo que suelo hacer ...

Esta entrada intenta aclarar uno de esos temas donde  más de una vez he puesto un interrogante gordo  y como creo que es un tema crucial me he propuesto indagar en ello, vamos  intentar aclararlo (aunque tengo que admitir que ya llevo varios intentos con su posterior proceso de consolidación).

La entrega, el no mi voluntad sino la Tuya (cristianismo),  la renuncia a los resultados (curso de milagros), la aceptación de lo que es o no puedes ir en contra de la realidad (advaita), etc. Todos ellos ponen esta condición como uno de los ejes sobre los que gira la autentica espiritualidad. Por otra parte, no se si os pasa también a vosotros, al escuchar estas expresiones me venían a la mente situaciones extremas en las cuales era imposible aceptar la situación ( por ejemplo situaciones de abuso físico, psicológico o sexual dentro o fuera de la familia, la muerte de un ser querido, especialmente un hijo, etc).
Leer el libro "Centering prayer and inner awakening" me ha ayudado a entender. El libro despues de explicar de forma exhaustiva la oración centrante nos recomienda proseguir con la oración de bienvenida como una forma de facilitar incrementar nuestra entrega, nuestra aceptación. Ella recomienda esta oración-mantra:
"-Dejo ir mi deseo o necesidad de seguridad y supervivencia
-Dejo ir mi deseo de estima y afecto
-Dejo ir mi deseo de poder y control
-Dejo ir mi deseo de cambiar la situación"
siendo este última frase crucial para el desarrollo del asunto.
En estos puntos es donde pongo el interrogante gordo. De hecho,  la autora también detecta la incongruencia y afirma: la oración de bienvenida no puede ni debe ser una forma de acatar situaciones intolerables. Dice que  hay que separar claramente la rendición como una actitud interna y lo que es la práctica exterior. Así pues,  todo queda un poco contradictorio. Es decir, intento cambiar la situación intolerable o dejo ir mi deseo de cambiar la situación. Cuándo estoy aceptando y cuándo me resigno...


Bueno, hasta aquí la pregunta, a partir de aquí cómo veo que puede encajar el enigma (al menos en parte).

Tres cosas son importantes:
1- Identificar la emoción que produce en mi el hecho y que es la que empuja mi necesidad de cambiar la situación.
2- Separar situaciones que se pueden cambiar de las que no (por ejemplo, una muerte o que te echen del trabajo o que te deje la pareja porque ha dejado de amarte serian inevitables)
3- Considerar que muchas veces el querer cambiar una situación surge de expresiones como "necesito bla,bla,bla.... y este trabajo, pareja, persona, etc no me lo da". Muchas veces, aquí hay un problema de ego y hay que proceder a realizar el análisis que describo posteriormente. También es muy bueno realizar "el trabajo de Byron Katie" del que ya hablaré en otro post.

Según Cynthia, el proceso de aceptación debe ser algo así: una vez identificada la emoción, hay que intentar contemplarla con desapego (posición de testigo) y sentirla. Esta parte de dejar que se sienta y se viva en el cuerpo es crucial para poder depurarla.
En segundo lugar, hay que darle la bienvenida, aceptarla. OJO, aceptar la emoción y no la situación que la causa
Finalmente,  soltarla, dejarla ir, entregarla a ese lugar sagrado que está en nuestro interior ( alma, corazón, centro magnético, ser superior, Cristo en nosotros, Espiritu Santo, presencia, conciencia, punto fijo etc).

Claro está que hacer esto, requiere (a mi parecer) mucha experiencia y entrenamiento meditativos para poder acceder a ese centro magnético y tomar algo de distancia de la emoción conflictiva. Sin querer desanimar a nadie, todo ello es arduo y difícil (no os desanimeis, hay que meditar cada día). Como decía  algun escritor famoso: trabajo, trabajo, trabajo, que cuando venga la inspiración te pille trabajando. Aquí diríamos: meditación, meditación  y taiji  para que cuando venga Dios te pille abierto, dispuesto y lo más vacio posible.

A partir de este proceso debe surgir el insight, el saber que hacer para cambiar la situación en el caso que se trate de algo intolerable o bien,  para aceptar la realidad en el caso que así deba ser:

Si Señor, gracias Señor, que se haga Tu voluntad.

Desde este centro magnético encontraremos la fuerza y sabiduria necesarias para ACTUAR en lugar de REACCIONAR.

Bibliografía:
-Centering prayer and inner awakening. Cynthia Bourgeault.