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sábado, 15 de febrero de 2014

TAI CHI ZEN: respirar y mover ORANDO



Esta entrada quiere abundar en el papel principal que la Respiración tiene en esta asignatura que es la espiritualidad. Si para aprobar un examen hay que estudiar mucho y vamos a utilizar la memoria, para aprobar un curso de este camino hacia el SER hay dos requisitos centrales, el primero es tener una intención y un esfuerzo sólidos y mantenidos en el tiempo  y el segundo es  RESPIRAR.
La respiración es el vehículo que conecta la mente con el cuerpo y la consciencia con la vida.
Es cierto  que se puede respirar sentado o haciendo ejercicios de yoga o chi kung y que por tanto el tai chi no es necesario. No obstante, he experimentado que el movimiento ayuda mucho a que esa respiración vaya impregnando todo el cuerpo, vaya abriendo lentamente las nueve puertas de las que hablan los orientales para la conquista del ser energético.
A través del movimiento y la respiración conseguiremos enraizar y abrir las puertas. A poco que tengamos sentimiento religioso, esta danza sagrada se convertirá en una ofrenda y en  una oración que atraerá  la atención del alma, o lo que es lo mismo, de Jesucristo. Recordar que la consciencia es universal, que todas las almas son Una y que por esto todos somos uno en Cristo. Ese contacto con Jesucristo  infundirá energía de una vibración muy superior al hombre integrado. Esto es, amigos míos, el alfa y el omega de la vida espiritual.
Jesús salva y redime la materia  a través de la GRACIA divina que es la incorporación de energía del cielo a la tierra. Pero para que esta alquimia sagrada ocurra, la tierra debe estar preparada. El mecanismo del hombre debe estar enraizado (toma de tierra de cualquier circuito eléctrico) , abierto, coherente e integrado. Si no se produce esta apertura e integración, Cristo  nos purificará y renovará, pero esa energía no se quedará en el sistema y sus efectos no perdurarán.
A continuación en negrita intentaré expresar lo que se siente con esta oración en movimiento que es el Tai Chi:

Cada inspiración nos llena de luz, nos llena de Cristo. Cuando el movimiento sube inspiramos y nos llenamos de amor, cuando el movimiento baja espiramos, nos vaciamos en Jesús, le entregamos nuestras tensiones y sufrimientos, nos enganchamos al suelo echando raíces para que el árbol no pueda ser derribado por el viento. Cada ciclo respiratorio es una oportunidad nueva y única para entrar en el aquí y ahora EN ACCION DE GRACIAS. Gracias Señor por el cuerpo que me has prestado, por el aire que respiro y que Tú regalas, por la suavidad del movimiento en el que a veces casi Te acaricio, por la oportunidad de estar en ese espacio bendecido por Ti, compartiendo con otros.  Siempre me viene a la memoria "allí donde hay dos reunidos en mi nombre, allí estoy YO". Mientras la Forma del Tai Chi se va desarrollando te vas abriendo al SER y todo el movimiento se convierte en una celebración. Bum-bum, bum-bum, bum-bum... vas escuchando como late el SER, las lágrimas caen por tus mejillas, vuelves a dar las gracias y todo tú te postrarías en el suelo para ADORAR AL SEÑOR.

Si Señor, Gracias Señor, Que sea Tu voluntad.

El resumen, es el respirar - transpirar - conspirar de Peter Yang. A través de la respiración llevamos consciencia al sistema energético físico que cuando está coherente y abierto empieza a transpirar, es decir a expandir y comunicar esa consciencia Crística a los demás, lo que lleva a conspirar que es la unión de los seres humanos a través de las respiración  (Uno en Cristo).
Para todo ello, hay que empezar allí donde estas, no donde te gustaría estar. Esto es ser consciente del aquí y ahora a través de la respiración. Expandir esta consciencia a todas las áreas de la vida.

Dos notas adicionales:

1- GONGFU:  El secreto de la Flor Dorada dice: "No pierdas el tiempo, practica diligentemente. Un día sin practicar y eres un fantasma ese día; si practicas durante un simple aliento entonces, te conviertes en inmortal durante ese aliento".

2- "La integración mente-cuerpo es fundamental para avanzar en el sendero: esto es la sensación sentida de estar presente en el cuerpo. El desarrollo de prácticas dirigidas a ello permitirá llevar la conciencia al cuerpo y conocer y deshacer los nudos de tensión que allí se han alojado y desarrollado durante décadas.
En la importante enseñanza Budista de los cuatro fundamentos de la  Atención plena, la consciencia corporal es una característica central:
"Existe una cosa, oh,  monjes,  que cultivada practicada  con regularidad conduce a una profunda sensación de urgencia..., a la Paz suprema, a la atención plena y a la clara comprensión...,  a la realización de la recta visión y del recto conocimiento..., a la felicidad aquí y ahora..., a realizar la liberación a traves de la sabiduría y de la santidad: es la CONSCIENCIA DEL CUERPO".


Bibliografía:
- Bailando con la vida : intuiciones budistas para hallar sentido y alegría frente el sufrimiento por Phillip Moffitt (libro altamente recomendado; un tesoro).
-Chi kung cristiano por Peter Yang y Jose M Prat.



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