Etiquetas

meditación (8) Krishnamurti (7) oración (6) Dios (4) Jesucristo (4) Ken Wilber (4) Klein (4) advaita (4) el trabajo interior (4) Blay (3) Contacto con Dios (3) Maestro tibetano (3) Nisargadatta (3) búsqueda espiritual (3) contemplación (3) de Mello (3) libros espirituales (3) materialismo espiritual (3) Agni yoga (2) Bailando con la vida (2) El conocimiento de uno mismo (2) Franz Jalics (2) Oración del nombre de Jesús (2) Phillipp Moffitt (2) VBA (2) Vía directa (2) alma (2) antakarana (2) busqueda espiritual (2) centro magnético (2) entrega (2) integración cuerpo-mente (2) madurez (2) mente inconsciente (2) presencia (2) testigo (2) Annie Marquier (1) Budismo y Cristianismo (1) Cargar tu cruz (1) Chogyam Trungpa (1) Decálogo (1) Ejercicios de contemplación (1) El buscador en las fauces del tigre (1) El maestro del corazón (1) Francis Lucille (1) Hara (1) Iniciación (1) Karlfried Durckheim (1) Kornfield (1) La Cova (1) La habitación del ego (1) MT (1) Mariana Caplan (1) Padre nuestro (1) Peter Yang (1) Primera Noble Verdad (1) Raphael (1) Rincón del silencio (1) SER (1) Samkara (1) Silencio (1) Simone Weil (1) Sufrimiento (1) Tai chi zen (1) Tony de Mello (1) Traleg Rinpoche (1) Xavier Melloni (1) Yo soy eso (1) aceptación (1) aceptación vs resignación (1) angel solar (1) biografía de K por Papul Jayakar (1) carácter (1) chakras (1) emociones conflictivas (1) escucha (1) espiritual dad integral (1) espiritualidad integral (1) evolución espiritual (1) hesicastas (1) humildad (1) la perspectiva correcta (1) la sombra (1) luz (1) mantra (1) mirada inocente (1) morador en el umbral (1) oración de bienvenida (1) práctica vital integral (1) punto fijo (1) respiración (1) sombra (1) ángel de la presencia (1)

jueves, 21 de junio de 2018

Simone Weil






Simone Weil a propósito de la recitación del Padre nuestro en griego:

"A veces –cuenta a Perrin– ya las primeras palabras separan mi pensamiento de mi cuerpo para transportarlo a un lugar fuera del espacio, donde no hay ni perspectiva ni punto de vista. El espacio se abre. A la infinidad del espacio ordinario de la percepción le sustituye una infinidad de la segunda o a veces la tercera potencia. Al mismo tiempo, esta infinidad de infinidad se llena completamente de silencio, un silencio que no es ausencia de sonido, sino objeto de una sensación positiva, más positiva que esa de un sonido. Los ruidos, si los hay, llegan a mí solo después de haber atravesado ese silencio. Y a veces, durante estas recitaciones o en otros momentos, Cristo está presente en persona, pero con una presencia infinitamente más real, más tocante, más nítida y llena de amor que esa de la primera vez que me ha llevado». 

No hay comentarios: