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martes, 26 de diciembre de 2006

El mensaje de K

La intención de K fue ayudar a evitar el sufrimiento mediante la realización.

Para ello se requiere una profunda transformación interior que implica aceptar nuestra gran responsabilidad individual en el devenir del mundo porque nosotros y el mundo que hemos creado somos lo mismo ( un cambio en la parte afecta al todo).
El primer paso es ver con claridad la estructura que la mente ha creado y de la que estamos prisioneros. Esta estructura es el Yo personal, nuestra personalidad, que usamos para vivir y relacionarnos.
Para que la mente se libere tiene que haber una gran intensidad ( se requiere una acción tremenda, voluntaria, dinámica), tiene que existir una continua agudeza de observación , la cual por si misma genera conflicto. Esta agudeza misma produce una perturbación, una crisis. En este punto, si conseguimos que la mente entre totalmente en contacto con el conflicto, es decir, que no escape de ninguna forma, conseguiremos que se produzca un milagro en el sentido que la mente empezará a pensar de una forma totalmente nueva, creativa y pensar así es Eternidad.

Para llegar a este punto se requiere una gran energia. K dice " para conseguir una mente así hay que necesitarla, tal como se necesita la propia comida" , es decir, tiene que haber un punto de todo o nada.

Estas palabras suenan muy bien pero implican un cambio de tal magnitud que es dificilmente imaginable para nosotros, personas normales. En definitiva ( en mi opinión), el mensaje de K es muy similar al budista y propone la disolución del ego que es el causante de todos nuestros males. Es el ego quien en su afán de supervivencia se protege, ambiciona, envidia, ataca para crecer y multiplicar los males de la humanidad.

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